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¿Cómo podemos influir en nuestro empleo? La víctima y el protagonista

¿Cómo podemos influir en nuestro empleo? La víctima y el protagonista

En uno de los seminarios que tomé con Fredy Kofman aplicó una breve experiencia que habitualmente realiza en sus encuentros: tomó una lapicera y la dejó caer en el suelo. Luego le preguntó al auditorio “¿Por qué se cayó la lapicera? Algunos dijeron como primera respuesta por la gravedad. Otros participantes señalaron que la solté… Las dos respuestas son correctas. Tanto la gravedad como mi acción de soltar la lapicera la hacen caer”, comentó Kofman.

Habitualmente los problemas que enfrentamos en las empresas también involucran múltiples factores. Pero F. Kofman dice que lo más importante es saber cuál de las razones es la más útil, y para evaluar su utilidad debemos analizar nuestros objetivos. Es decir, que tratamos de lograr a través de nuestra explicación.

Foto de Startup Stock Photos en Pexels

Un gerente de una empresa a la cual atendemos, hace unos días me copia la respuesta que da una empleada a una demanda de un par: “Lo de la empresa Distribuciones Carlitos se encarga Manuel. Si tanto te preocupaba la hubieras cargado, yo no tengo nada que ver con publicidades. Cuando lo hago es de gauchada. Encima mandas mail a Roberto. Es fácil mandar mail a los jefes. Y no es la primera vez que lo haces, eso es de mal compañero. Como si mi único trabajo fuera cargar esos banners, se me pasó.  Felices vacaciones”. (Los nombres se han modificado por una cuestión ética y de privacidad).

Cuanto el gerente tomó conocimiento de tal respuesta se incendió con un combustible mezcla de asombro e impotencia emocional. No podía comprender tal respuesta… Su paradigma de lo que es la responsabilidad incondicional frente al trabajo lo volvía emocionalmente ciego a encontrar una justificación a la respuesta. Y es posible que todavía la siga buscando…

Si los empleados del presente piensan que “su trabajo es simplemente hacer su trabajo, su trabajo está en peligro”.

Volviendo al ejemplo de la lapicera, si seguimos manteniendo la creencia de que la lapicera cae por efecto de la ley de gravedad, cosa que es cierto, no tendremos poder para modificar la acción ocurrida. El poder se lo otorgamos a la naturaleza. En cambio, si decimos que hemos dejado caer la lapicera podemos hacer algo al respecto.

Si analizamos detenidamente la respuesta dada por esta empleada ella es inocente con lo que sucedió. ¿Por qué? Porque no se ve como parte del problema… por lo tanto no se puede ver como parte de la solución. Tal vez sea cierto que ella no es la responsable de subir el banner… pero lo que sí es responsable de informar a quien demanda la acción de que ella no lo puede hacer o derivar la demanda al responsable de hacerlo.

Foto de Startup Stock Photos en Pexels

La víctima sólo presta atención a los factores sobre los cuales no puede influir… Para proteger su autoestima proclama su inocencia. Dado que nada tiene que ver con el problema, nunca se incluye a sí misma en las explicaciones que da sobre el tema en cuestión. 

Para las personas que deciden elegir el papel de víctima, los problemas siempre son consecuencias de las acciones de los demás. Se viven dando respuestas “tranquilizantes”.

La persona que adopta un rol de protagonista en cambio pone foco sobre los factores sobre los cuales puede influir. Se ve a sí mismo como alguien que puede responder a las circunstancias externas. Elige las explicaciones que le confieren poder y lo ponen en control de la situación.

Para un protagonista, el mundo está lleno de desafíos.

No es que se sienta omnipotente si no que percibe a los obstáculos no como una maldición sino como situaciones que hay que trascender y de allí el espíritu de desafío.

Voy a finalizar este artículo con un párrafo tomado del libro “El factor humano”, de John Carlín y que descubre en su obra lo que hizo posible que Nelson Mandela desarrollara su capacidad innata para seducir al oponente y cambiar el curso de la historia de un país.

“El reverendo Andre Schefer era pastor de la Iglesia Misionera Reformada de Holanda en África. Tenía un sentido del humor sarcástico y le gustaba ironizar sobre nosotros. Una vez dijo: En este país los hombres blancos tienen que afrontar una tarea más difícil que los hombres negros. Cuando tenemos un problema, tenemos que encontrar una solución (los hombres blancos). Pero cuando los hombres negros tienen un problema, tienen también una excusa. Simplemente dicen “Ingabilungu” una expresión xhosa que significa “son los blancos”. De esa manera nos dijo que siempre podíamos culpar al hombre blanco por todos nuestros problemas. Nos transmitió así la idea de que debíamos observar nuestra interioridad y ser responsables de nuestras acciones, algo con lo que estuve incondicionalmente de acuerdo.” 

Nelson Mandela

El transitar la vida como víctima o protagonista es una elección y como toda elección es parte de uno mismo.


Prof. Roberto Jolías
Especialista en Cambio Organizacional y Comportamiento Humano