Hace un año aproximadamente, comencé a evaluar las distintas formas de liderazgo en las organizaciones. Si bien siempre me llamaron la atención, logré poner mucho énfasis en como el lenguaje y las acciones de los lideres, impactan de manera consciente o inconsciente en los equipos de trabajos.

Por lo general en nuestras empresas caemos en los mismos errores que en los distintos aspectos de la vida, nos entusiasmamos con algo hasta que ese algo pasa a ser moneda corriente y dejemos de motivarlo o motivarnos para buscar algo nuevo todos los días, nos dejamos atrapar en la rutina y nos cuesta innovar; con nuestro liderazgo sucede exactamente lo mismo. He observado y me ha pasado muchas veces, que luego de realizar un curso  o leer un libro,  enseguida quiero aplicar todo lo aprendido, pero con el correr de los días volvemos a hacer lo mismo, ahora… ¿cómo hacemos para generar nuevas ideas y reconquistarnos con nuestro trabajo y nuestro personal todos los días?

Hoy vivimos en un mundo donde las reglas de juego han cambiado rotundamente si tenemos en cuenta lo que sucedía hace 15 o 10 años atrás, capacitamos a “ nuestra gente”, la formamos y cuando parece que todo marcha bien, se van en búsqueda de nuevas oportunidades, si no es antes, ¿y esto lo vamos a poder cambiar?, no del todo, pero si podemos modificar nuestra forma de relacionarnos, de comunicarnos, de generar nuevos atractivos, de buscar sus motivaciones y así intentar lograr que los colaboradores se identifiquen con nuestras empresas.

Necesitamos tener un vínculo fuerte, donde las relaciones sean estrechas y logremos comunicarnos todos los días con nuestro personal, atender a sus preocupaciones, sus ideas, sus pensamientos, sus problemas. Escucharlos, y transmitir mensajes positivos, aunque muchas veces entendamos que no cambia nada, la comunicación fluida entre los líderes y el equipo mejora las relaciones y la productividad.

Algunos consejos:

  • Saludar siempre
  • Mirar a los ojos
  • Darle las gracias
  • Felicitarlos
  • Incentivarlos
  • Reunirlos esporádicamente, compartir una tormenta de ideas, una ronda de mates o una cena, escuchando las ideas que surjan, dejando el espacio abierto para que todos participen y observando qué sucede en estos espacios.
  • Prestar atención a las rutinas y modificarlas.
  • Prestar atención a todo lo que decimos, como dice Roberto Jolías, el lenguaje no es inocente y con una palabra podemos generar impacto.
  • Hacer coincidir nuestras ideas con nuestros hechos… no confundamos a la gente realizando acciones distintas a lo que decimos.

Con estos pequeños gestos, sin duda que vas a notar cambios en tu equipo. Yo ya lo logré, ahora te toca a vos !!!

 

 

Francisco Burgos

Consultor en Marketing

Jolías Consultores